Perdida en el laberinto, girando a derecha e izquierda, escaleras bajo y subo.
En el barrio antíguo ya el paso es estrecho, van todos de uno en uno.
A punto de perder el sentido, una pequeña plaza ha surgido, agua cayendo en su fuente es su único sonido.
Entonces tocan las campanas, voces saludan al pasar, puertas se abren y cierran, gritan los niños, chilla un bebé, ladra un perro.
Todos me acompañaron, me faltó tu mirada.
Todos se fueron, no vino tu voz.
Todos la fuente rodearon pero tu sonrisa, tus brazos ni me alcanzaron, ni me tocaron.
Perdida en el laberinto sigo girando a derecha e izquierda, ignoro si viva o muerta, escaleras bajo y subo, continúo buscándote sin descanso.





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